Para escribir y explicar lo que vivimos en los grupos pregunté a los participantes que describieran brevemente los motivos que les animaban a participar cada semana. Me dijeron:
Para mí es un espacio creativo desde la corporalidad para conectar nuestro interior, lo que somos, con la proyección exterior, lo que hacemos. Y mi motivación personal aumenta porque he mejorado mucho desde que empecé, hace más de veinte años, a participar y a aprender.
En estas clases, la búsqueda, desde la consciencia de un nuevo equilibrio entre la actitud física y la actitud mental nos lleva a desarrollar un nuevo esquema corporal más equilibrado y tranquilo. Las propuestas de ejercicios vivenciales nos ayudan a sentir la coherencia entre el gesto y la intención del gesto. Son movimientos que se adaptan, además, a los ritmos estacionales y personales para ayudarnos a tratarnos mejor a nosotros mismos y a encontrar nuestros movimientos naturales desde el autoconocimiento.
Estas sesiones son de 1 hora y media semanal. Se realiza en grupos pequeños con un máximo de 6 participantes. La primera sesión es gratuita, con el fin de poder probar la dinámica y sentir sus efectos.
Santiago Ramón y Cajal afirmaba:
Yo he constatado que con este tipo de propuestas se puede esculpir la propia vida.
Estoy muy agradecida a las clases que recibí de Concha Gómez Gordo (Psicologia y consciencia), María González (Método antienvejecimiento de María González) y a Catherine Victor (Holo-Pedá) y a la formación de “Gimnasia Cuerpo y Consciencia” del maestro Georges Courchinoux que integra técnicas milenarias para una mejora energética y postural desde la globalidad.